Un señor muy importante y muy rico cae enfermo de gravedad y es llevado a un hospital del que es además propietario. Después de las pruebas correspondientes, se detecta que tiene un cáncer que exige una operación.
El director del hospital, un hombre profundamente corrupto, pero con poder para que sus delitos se mantengan ocultos para la mayoría, sabe que si operan al paciente y recobra la salud, sus días como director estarán contados porque ese hombre se enterará y lo cesará.
Así que decide que sea ingresado en la UCI durante dos años, al cabo de los cuales se hará la operación. Su cálculo es que dentro de dos años el enfermo, aunque sea operado, después de dos años en la UCI ya no estará en condiciones de cesarle, entre otras cosas porque entonces el hospital será suyo.
Pero los médicos que han hecho las pruebas y el diagnóstico se reúnen y se forman dos bandos que saben de la corrupción del director : uno, cuyo mayor interés es que el director sea cesado para que el jefe de ese grupo sea nombrado nuevo director. En definitiva, ese bando piensa que el enfermo se salvará con la caída del director, y cualquier opinión en contra solo servirá para que el director corrupto siga en su puesto.
Pero el director competente se muestra tajante: la operación será dentro de dos años.
Como a ese bando no le interesa atacar la causa del cáncer porque su único interés es que caiga el director, se va a dedicar esos dos años a machacar al director en los mcs. Mientras tanto, el enfermo olvidado en la UCI.
El otro bando, que también conoce la corrupción del director, pero que no busca su simple sustitución, viendo que hay que esperar dos años propone, no solo operar en su momento sino atacar la causa del cáncer y las metástasis para conseguir que el enfermo no vuelva a recaer con la enfermedad mucho más gravada, que exigirá sucesivas operaciones cada vez más difíciles, costosas y con riesgo de muerte mucho mayor.
Su propuesta es ofrecer al enfermo una solución eficaz y duradera. Una terapia que impida que el cáncer vuelva y así, con la salud recobrada, el enfermo pueda tomar las decisiones que impidan que un corrupto pueda acceder a la dirección del hospital.
Este bando sabe que si el enfermo conoce su propuesta de atacar la causa del cáncer, podrá superar los dos años de UCI porque, convencido de su eficacia, tendrá la esperanza y la energía suficientes.
Así pues, el único problema que tiene es franquear los dos muros de silencio: el que ha levantado el director en la UCI, y el del otro bando que ha hecho de la caída del director y su sustitución, la terapia (un parche ridículo) a una enfermedad tan grave que exige un tratamiento holístico y en profundidad.
Para hacer llegar la información al enfermo, el bando que se puede calificar como de Salvamento y Rescate, necesita la ayuda del personal sanitario con acceso a la UCI, y también de los periodistas, mcs, formadores de opinión en general, personas y grupos de profesionales con influencia en la sociedad.
Si lo consigue, cuando el enfermo salga de la UCI dentro de dos años y vaya al quirófano y se presenten las dos opciones: operar para echar al director, u operar para resolver la enfermedad (que se habrá agravado) y su causa, opción que por supuesto lleva implícita la caída del director corrupto, pero esta vez ignominiosa y letal para su futuro profesional; si lo consiguen, repito, no habrá realmente más que una opción eficaz. Y entonces, todas las demás solo servirán para dividir el voto.
Avante 2/3. Salvamento y Rescate.
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