Conocido como Patxi López, un ser humano con gran capacidad para perder el tiempo, por algo acabaron echándolo de la escuela de ingenieros industriales, después de agotar la paciencia de todo el claustro, sin haber superado el primer curso.
Tras una carrera fulgurante en el socialismo vasco, un camino que empezó de la mano de su padre, recaló en el Congreso de los Diputados a la vez que Zapatero, entonces dos jóvenes socialistos y volvió a Vascongadas para acabar siendo Lehendakari, gracias al apoyo del PP vasco, al que después despreció y traicionó. Ya entonces apuntaba maneras como personaje amoral y, por lo tanto, falto de ética, algo que nunca puede faltar nunca en la política.
Si la falta de ética asegura la corrupción política, la falta de una inteligencia mínimamente suficiente garantiza el comportamiento chabacano y propio del matón del barrio. A lo largo de su inexplicablemente larga carrera política, este personaje ha dado sobradas muestras de ambas carencias pero, en los dos últimos días se ha perfeccionado.
Ese hecho puede ser debido a que en su partido están muy, pero muy, nerviosos y él, como portavoz, no podía por menos que mostrar su crispación. Aunque también pudieran ser actuaciones programadas para escandalizar y desviar la atención de acontecimientos próximos, como por ejemplo, la citación de Begoña Gómez en el juzgado de instrucción.
Sea como fuere Patxi ha vuelto a demostrar su amoralidad y su vasallaje.
Luis Baile Roy
Portavoz Político de Avante 2/3

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