CISNE NEGRO. LA EXCUSA PERFECTA
Según Nassim Nicholas Taleb, autor de la teoría del Cisne Negro (2001), éste es “un evento impredecible que está más allá de lo que se espera normalmente de una situación y tiene consecuencias potencialmente graves. Los sucesos de Cisne Negro se caracterizan por su extrema rareza, su impacto severo y la insistencia generalizada de que eran obvios en retrospectiva”. En el libro en el que sostenía su teoría venía a afirmar que “el mundo está dominado por el impacto de eventos raros, imprevistos, azarosos, altamente improbables y sin embargo con un grado de influencia inmensa para el desenvolvimiento de la humanidad”.
Para que un suceso pueda ser calificado como Cisne Negro debe reunir, según el autor de esta curiosa teoría, tres características:
- Que sea raro, que nada de lo anteriormente sucedido puede llevar a pensar, de una manera creíble, que algo así vaya a suceder.
- Que produzca un impacto de extrema gravedad en la sociedad o en el mundo.
- Que, aunque no se esperase, pueda encontrarse una explicación mediante un análisis retrospectivo.
En esta teoría se da una gran importancia a la muy baja probabilidad de ocurrencia de los Cisnes Negros y es precisamente en este extremo donde reside su mayor debilidad. En la tercera característica atribuida a dichos sucesos, el autor reconoce que se puede encontrar retrospectivamente una explicación a los mismos. En mi opinión, si la explicación se puede encontrar a toro pasado, en la mayoría de los casos, y exceptuando buena parte de los desastres producidos por fenómenos naturales, podrían haberse predicho con alguna antelación por la infinidad de equipos y agencias que se dedican teóricamente a hacer prospectivas de futuro. Creo que los informes evacuados por esos centros de análisis y prospectiva suelen presentar unas expectativas bastante certeras, pero frecuentemente no son las que gustan a los políticos, empeñados en llevar a cabo “sus” políticas cortoplacistas a toda costa.
Según el autor de la mencionada teoría el fenómeno del nazismo es un ejemplo de Cisne Negro. Pero, de acuerdo con lo que he expuesto en al párrafo anterior, creo que, tras una atenta observación de los acontecimientos que venían sucediéndose en Alemania y en sus naciones vecinas y después de un análisis de las consecuencias de los mismos, sin olvidar las conclusiones que pudieran haber sacado de la lectura de Mein Kampf, no debió ser demasiado temerario pronosticar un desastre como el que sucedió en Europa. El impacto que se produjo, cumpliendo con la segunda característica de un Cisne Negro, fue de extrema gravedad, pero me cuesta creer que no hubiera voces cercanas a los gobiernos que no alertaran sobre la potencial peligrosidad de dejar campar a sus anchas a Hitler, no me creo que la expansión del III Reich y del Holocausto no se hubieran puesto encima de la mesa de muchos primeros ministros. Sospecho que miraron para otro lado, por las razones que fuesen, mientras pudieron, mientras no se vieron agredidos directamente o indirectamente en lo que más les dolía, a la mayoría el bolsillo y a unos pocos la ética.
Algunos también señalan como ejemplos de sucesos del tipo Cisne Negro la caída del Muro de Berlín y la posterior caída de la URSS, el surgimiento del fundamentalismo islámico, los atentados del 11-S o la crisis del 2008. Todos ellos de fuerte impacto mundial, pero, sino predecibles con exactitud en tiempo y espacio, si previsibles por quienes se dedican al análisis de las prospectivas de futuro en política, economía o sociología. ¿Alguien piensa que nadie supo prever la explosión de la burbuja inmobiliaria en el 2008?, teniendo en cuenta el alto riesgo que estaban asumiendo muchas entidades crediticias, seguramente por indicación de sus gobiernos. ¿Nadie pensó que las primaveras árabes, tan apoyadas por los gobiernos occidentales, eran un fiasco? Como luego se ha demostrado, acabando todos los países que las pasaron en manos del islamismo radical en sus diferentes y siniestras versiones.
Hay quien piensa que incluso la pandemia provocada por el COVID 19 fue también un Cisne Negro. Yo no voy a polemizar más sobre este extremo, ya dije lo que pensaba en varios artículos. Solo reiteraré que casi todos los gobiernos pecan, en estos asuntos, de falta de previsión y de exceso de confianza, a la vez que utilizan los recursos económicos de manera bastante irresponsable, por no decir algo más fuerte. Y en nuestro caso a la imprevisión y a la falta de reserva de los recursos imprescindibles para aguantar el primer tirón, se le unió una gestión vergonzosa, llevada a cabo por un gobierno más preocupado por la propaganda que tapara sus vergüenzas, que por la vida de los españoles.
RINOCERONTE GRIS
Otra teoría, complementaria a la anterior, que se puso de moda en 2006 es la de Michele Wucker, en la que llama Rinoceronte Gris a aquellas “situaciones de extremo riesgo para un país o compañía que, aunque resultan predecibles, no son enfrentadas por sus responsables”. La autora de esta teoría ha escrito recientemente, sobre la pandemia del COVID 19, lo siguiente: “Dado lo que sabemos sobre las pandemias y su creciente probabilidad, los brotes infecciosos son altamente probables y de alto impacto. Acuñé el término «rinoceronte gris» para describir exactamente tales eventos: obvios, visibles, directos hacia usted, con gran impacto potencial y consecuencias altamente probables”. Esto refuerza mi teoría de que había información suficiente sobre la probabilidad de ocurrencia de eventos similares a la actual pandemia y no se han tenido en cuenta las advertencias, cometiendo, como consecuencia, una falta de responsabilidad imperdonable para cualquier gobierno. Pero la memoria del votante, convenientemente distraído con memorias, o cuentos, históricos y democráticos, es débil y puede que el único mecanismo que esta defectuosa democracia nos deja para castigar una mala gestión no sirva para nada.
A estas alturas ya se han podido imaginar que personalmente me decanto por la teoría del Rinoceronte Gris. Aunque tengo que reconocer que el Cisne Negro, a parte de los desastres naturales realmente imprevisibles, de consecuencias siempre dolorosas, tiene su puntito de misterio, porque misterioso es ¿cómo es posible que se justifiquen tantas tropelías echándole la culpa al dichoso cisne? y seguir en la pomada, como si nada.
Pero, ahora que parece que a los Cisnes Negros los hemos animado a emigrar a climas templados, nos vemos rodeados de Rinocerontes Grises camuflados por la niebla de la estupidez de sirios y troyanos. Ni los unos, ni los otros se están enfrentando a situaciones que, si no constituyen un riesgo extremo inminente, si lo son en un futuro a medio y largo plazo. Y no lo hacen a pesar de la infinidad de voces sesudas y autorizadas que advierten de lo que se nos viene encima. Solo por mencionar algunos asuntos que conllevan serios riesgos en un futuro a medio y largo plazo, señalo aquí algunos para reflexión y debate:
- La bajísima tasa de natalidad de España, que ronda el 1,2%, muy por debajo de la tasa mínima de reposición poblacional que se considera del 2,1%, lo que puede suponer, a largo plazo, la desaparición de nuestra cultura y manera de vivir.
- La alta tasa de paro, sobre todo la desmesurada tasa de paro juvenil que impide la emancipación de los jóvenes, afectando directamente al problema anteriormente señalado.
- La carestía de la vivienda. Tanto en lo que se refiere a la adquisición, como al alquiler, teniendo en cuenta el bajo nivel de los salarios, la precariedad y la temporalidad de los puestos de trabajo.
- La despoblación de las grandes zonas rurales. La España cada vez más vacía y desatendida. Problema que influye en la dificultad de mantener las siempre beneficiosas y sostenibles ganadería y agricultura extensivas, el cuidado y mantenimiento de montes, bosques y los cursos de los ríos, la cultura y tradiciones.
- La desastrosa situación en la que se encuentra la educación, la universidad y la investigación. En la actualidad, gracias a las últimas leyes de educación y al corto presupuesto, ha dejado de tener valor el mérito y el esfuerzo, tanto en el profesorado como en el alumnado.
- La descontrolada inmigración, que consume buena parte de los recursos sociales que se escatiman a los españoles más necesitados y que buena parte de ella no está dispuesta a integrarse en nuestra sociedad, sino más bien lo contrario.
- Revertir la desindustrialización que ha sufrido España, como consecuencia del interés que se han tomado la mayoría de nuestros políticos en cumplir las leoninas condiciones de nuestros “socios” europeos y de la inacción para evitar la exagerada deslocalización de empresas debida a la lógica capitalista más fría y globalista. Una reindustrialización que debe ser distribuida con criterios territorialmente más justos, atendiendo a las infraestructuras necesarias en las zonas más desfavorecidas.
Trabajo tienen por delante nuestros gobernantes, pero me temo que seguirán pensando en los regates cortos y las posturitas publicitarias que les den réditos a cuatro años vista. Por eso es tan importante provocar un cambio radical en las formas de control a nuestros gobernantes y representantes, no puede ser que sigamos manteniendo una nómina de supuestos servidores públicos tan extensa y tan ineficaz. Hay que buscar fórmulas para bajarlos del pedestal y sustituirlos por personas capaces de escuchar, comprender y planificar, ejecutar y controlar con honradez y con la vista puesta en los próximos 50 años, al menos. Complicado, lo reconozco, pero alguna vez habrá que empezar a mover la caja de los ratones y no permitir que se sigan escondiendo detrás de cisnes negros, que no pueden esconder a los de rinocerontes grises. Habrá que crear una teoría, la del «Oso Pardo», por ejemplo, que de las claves para sacarlos de la poltrona, por tanto tiempo sostenida y acabar con esa mal entendida globalización que solo favorece al gran capital, incluso al de la vertiente comunista.
Para eso ha surgido AVANTE 2/3, un partido que se pone a las órdenes del pueblo español.
LUIS BAILE ROY
Portavoz Político de Avante 2/3

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