A Miguel Tellado, Secretario General del PP, una de las persona que acompañó a Feijoó en su desembarco en Madrid, se le nota perfectamente cuándo está subiendo las escaleras y cuándo las está o bajando. No tiene esa rara habilidad que Rajoy dominaba: nunca se sabía si estaba subiendo o bajando los peldaños.
El jueves, 25 de junio, en el programa Hora 25 de la Cadena SER, Miguel Tellado pronunció esta frase: “Lo que sucedió en Cataluña en 2017 sucedió en 2017. No se esperará que sigamos pensando exactamente lo mismo. Hoy la amenaza no es el secesionismo, es la permanencia en el Gobierno de una especie de organización criminal”.
Analicemos la frasecita. La primera parte parece dictada por Perogrullo; está claro que en 2017 ocurrieron unos hechos, cierto; y sucedieron precisamente cuando la Tierra cumplía la n-sima vuelta alrededor del SOL, la que le tocaba dar el año 2017. Empezó bien Tellado, subió el primer peldaño, salió el político en estado puro: “Digo sin decir”.
La siguiente oración: “No se esperará que sigamos pensando exactamente lo mismo”. Podríamos pensar que se está liberando de algo que quizás, antes, le atenazaba y le impedía tomar un nuevo camino. “No se esperará”, ¿a quien se estaba refiriendo?, ¿a los ciudadanos que esperamos de nuestros representantes coherencia, ética y respeto a la Ley? Si se estaba refiriendo a nosotros, los ciudadanos, debería andarse con cuidado, porque el siguiente escalón que ha subido en esa escalera que usted piensa que les va a llevar al poder, está resbaladizo y seriamente dañado. Los ciudadanos sabemos que el año 2017 sucedieron unos hechos gravísimos, sobre los que usted “ya no piensa exactamente lo mismo”. Pero nosotros no los hemos olvidado nueve años después y, en la mayoría de los casos, no los perdonamos, ni tampoco estuvimos, ni estamos de acuerdo con la inconstitucional Ley de Amnistía. Ahora parece que usted ve aquello a través de un caleidoscopio que quizás le deforme aquellos hechos y le induzca a pensar diferente. ¿O es que ya entonces pensaba como ahora? “Nosotros seguimos pensando exactamente lo mismo”, porque, además, sabemos que no fue la primera vez que lo intentaban y, si les dejan, no será la última. Porque, además de estar muy confundidos, son muy pesados.
Sobre las amenazas que se ciernen sobre nuestra doliente España, nos parece una aseveración demasiado gratuita decir que “hoy la amenaza no es el secesionismo”. Acaba de subir al peldaño más peligroso. Ese fenómeno, mal traído por unas malintencionadas élites burguesas del pasado y explotado por otras actuales, con el inestimable e interesado apoyo exterior y la ayuda de algunos codiciosos políticos de dentro, sigue siendo la mayor amenaza que tiene España, porque atenta contra la integridad del Estado Español y la unidad de la Nación Española y, consecuentemente, contra la igualdad y la libertad de los españoles.
Claro que la actual deriva de nuestro gobierno es una amenaza, porque hace tiempo que perdió el rumbo hacia el bien común, y quedó a la deriva de la corrupción, el deshonor, la deslealtad y la traición. Pero todos esos problemas comparados con el peligro del secesionismo son menores. Al final, el pueblo español y lo poco que haya quedado en pie del Estado de Derecho, sabrán responder y corregirán el rumbo. Porque hay que tener muy claro que el problema de fondo no es Pedro Sánchez y su “especie de organización criminal”, como define Tellado a parte de su gobierno. Sánchez y sus secuaces son subproductos de un sistema político que no empezó demasiado bien y que, al final, ha derivado en algo totalmente corrupto y antidemocrático y el pueblo español lo sabe. A los subproductos de un proceso industrial, al término del ciclo, se los desecha o se los aprovecha como se hace con la escoria de los altos hornos.
No señor Tellado, no nos hemos olvidado de los hechos de 2017, no nos hemos olvidado de la Ley de Amnistía. Sobre ello seguimos pensando lo mismo. Nuestra capacidad de adaptación y cambio siempre estará orientada al bien de España y de los españoles y nunca guiada por intereses partidistas circunstanciales. Háganos caso, no vuelvan a caer en los errores del pasado, los españoles estamos ya hartos de ser engañados y los pocos escalones que hayan podido subir usted y su partido puede que los bajen a trompicones.

Respuestas