Actualidad de Avante 2/3

Constitución Española
Ceuta y melilla españolas
Una reflexión sobre las relaciones entre España y Marruecos, desde el Protectorado y la tragedia de Monte Arruit hasta las actuales reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla. El artículo analiza el valor estratégico del Estrecho de Gibraltar, la cuestión del Sáhara y la necesidad de que España mantenga una capacidad de disuasión firme ante las pretensiones marroquíes.

El protectorado español en Marruecos

El protectorado español en Marruecos, a diferencia del francés, contó con algunas desventajas de partida: el territorio más pobre, peor comunicado y con la población más levantisca. Desde 1912 a 1927 España sufrió una verdadera sangría hasta lograr pacificar el protectorado. Desde 1927 hasta 1956 nuestra nación se dejó miles de millones para establecer las bases de un nuevo Estado y poder traspasar al Sultán, en lo que respecta a la zona concernida, una nación con las necesarias infraestructuras, con un administración pública organizada y con el territorio pacificado. Todos sabemos que todo ello no era tarea fácil tratándose del Rif.

105 años de la tragedia de Monte Arruit

Ayer se cumplieron 105 años del asesinato de los 3000 soldados españoles que, tras rendirse en Monte Arruit, fueron salvajemente masacrados por las harkas de las cábilas orientales del Rif. Nadie o casi nadie ha querido recordar aquella tragedia en la que, como parte del llamado desastre de Annual, entregaron su vida los soldados españoles y lo hicieron por España, pero también para pacificar el que iba a ser, a partir de 1956, el Reino de Marruecos, cuyo primer rey fue Mohamed V, abuelo del actual monarca marroquí.

Nunca debería Mohamed VI olvidar la verdadera contribución de España a conformar su reino. Pero, como ya se ha venido demostrando a lo largo de los últimos años, prácticamente desde 1957, las permanentes ansias de expansionismo de la monarquía marroquí, les ha llevado a tensar recurrentemente la cuerda de las relaciones con España.

Los desafíos de Marruecos a España

Antaño, sus desafíos acababan en frustración y posiblemente en rabietas, como consecuencia de la firme determinación de los gobiernos españoles de turno de mostrar su voluntad de utilizar sus medios de disuasión, fueran económicos, diplomáticos o militares.

La Marcha Verde y el Sáhara

Con la Marcha Verde se rompió la tradición y se dejó al pueblo saharaui vergonzosamente abandonado. Entonces ya se vio la mano de EE.UU., como se ha visto en el reconocimiento tácito de Pedro Sánchez de la soberanía marroquí sobre el Sahara. Y la ONU qué dice de todo esto? Pues, como Poncio Pilatos, se lava las manos. Después de 35 años de MINURSO, nadie sabe nada del tan cacareado y prometido referéndum de autodeterminación del Sáhara español. EE.UU. se vuelve a salir con la suya y su amigo M. VI, también. Y Pedro Sánchez? Pues comprando gas a EE.UU. mas caro que antes, claro.

Ceuta, Melilla y el control del Estrecho de Gibraltar

Ya tienen el Sáhara, sus fosfatos, tierras raras y vaya usted a saber qué más. Y ahora qué?, pues Ceuta y Melilla. Pero sobre todo Ceuta, porque es clave para el control el Estrecho de Gibraltar y ya sabemos lo importantes que son los estrechos para el comercio y el control estratégico de las zonas concernidas. Solo hay que fijarse en la imagen adjunta para darse cuenta de que, independientemente de las aguas que ilegalmente se arroga la “colonia” de Gibraltar, la continuidad de las aguas territoriales españolas son las que le confieren a España el control efectivo del Estrecho y, por supuesto, eso le molesta a EE.UU. que ve en España un socio poco fiable o, al menos, no tan fiable como Marruecos. Y eso a pesar de los continuos esfuerzos de P.S. por cumplir con lo que se le pide desde EE.UU.

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Marruecos y la guerra híbrida

Así las cosas, M. VI, se envalentona y repite el órdago habitual. Vuelve a poner por delante a su empobrecido y mal tratado pueblo, utilizándolo como un elemento de guerra híbrida pero, al fin y al cabo, guerra. El sátrapa marroquí, no solo lanza ese órdago, sino que, además, utiliza descaradamente el soborno para que políticos y otros personajes relevantes de la UE, incluidos algunos españoles, se declaren a favor de reconocer, tanto al Sáhara, como a Ceuta y Melilla como territorios de Marruecos.

¿Y qué hace el Gobierno español?

Y, qué hace el gobierno español? Se va de vacaciones. Concretamente nuestro kafkiano P.S. a La Mareta, después de deleitarnos a todos con sus poses mientras nos recomendaba su play list musical para el verano.

De verdad se lo digo, se puede usted meter su play list por donde le quepa, si le cabe. Porque desde que M. VI le tiene clonado el móvil le veo andar con el trasero muy apretado. Le comprendo, porque en esas circunstancias es muy difícil seguir el ejemplo de aquellos predecesores suyos que utilizaban la capacidad disuasoria en el momento oportuno. O, es que usted se ha cargado aquella capacidad disuasoria que un día tuvimos? Si es así, habrá que preguntarle: en qué se ha gastado el dinero necesario para mantenerla? No será en juergas como las que se corre en París M. VI, aunque lo de él tiene un pase, porque para eso es uno de los personajes más ricos del mundo, porque supongo que se las paga de su bolsillo, solo faltaría con lo mal que está su pueblo. En su caso tendríamos que ser los españoles de a pie, incluidos los ceutís, los que se las pagáramos, como le venimos pagando sus veleidades y excesos.

La capacidad de disuasión de España

En fin, todo esto es muy triste y desagradable y el único final admisible es que saquen a la flota y a la Infantería de Marina a pasear por nuestras aguas territoriales, a nuestra aviación para darles escolta y a unas cuantas unidades de tierra para asegurar las fronteras y quizás algo más allá, según se vaya viendo. La alternativa, no deseable, pero admisible es verle sentado ante un tribunal, acompañado de buena parte de su gobierno.

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