Actualidad de Avante 2/3

Las sonrisas de un presidente pueden decir tanto como sus palabras. Este artículo reflexiona sobre el significado político de las recientes intervenciones de Pedro Sánchez en el Congreso, la crisis de confianza en las instituciones y la necesidad, según el autor, de impulsar una profunda regeneración democrática liderada por personas ajenas a la política tradicional.

Es la segunda vez que veo al presidente Sánchez reírse con descaro y desahogo en el Congreso de los Diputados. Seguramente se habrá reído en más ocasiones pero, como procuro evitar sus intervenciones, por aburridas y  lacerantes, me las he perdido.

En esta ocasión su risa no era motivada por la oposición, está vez se partía «salva sea la parte» por su desprecio hacia esa mayoría que le pedía la dimisión por tanta corrupción y mentira.

Podrá reírse lo que quiera. Se nota, a pesar de sus esfuerzos escénicos, que ya no lo hace tan a gusto. Sabe que si se despista se le puede helar la sonrisa. No puede distraerse, tiene que mantener el apoyo de todos esos «buitres» que saben bien que es su ocasión para sacarle lo que nunca hubieran imaginado.

No lo dejarán caer, amagarán, le reprenderán (poco), pero lo mantendrán y, si las maniobras censales que ha iniciado desde el gobierno le salen bien, volverán a apoyarle para formar otro Frente Disolvente, a ver si ya, de una vez acaban con la España que conocemos.

Esto no tendría porque estar pasando si nuestro sistema político fuera verdaderamente democrático, si los controles democráticos de los ciudadanos no se quedaran en esos dos segundo cada cuatro años en los que metemos un voto en la urna. Porque si, por cualquier causa fallara el control del legislativo, en un sistema democrático de verdad, existirían los referéndum revocatorios para dar la posibilidad al pueblo de desalojar del poder al que ha traicionado su confianza.  

Estamos en un año decisivo. Si tras la elecciones sigue él, lo de Venezuela será una broma. Si gana por los pelos el PP, como algunos prevén, ahí estarán los que llevan toda la vida recogiendo las nueces que le facilitaba ETA y sus diversas marcas blancas y los de aquel golpe de 2017, que ahora ya no son amenaza, según Tellado. Y, si se le ocurre y puede pactar con VOX, que se preparen, las calles se van a calentar hasta derretir el asfalto.

Sólo un gobierno formado por gente nueva, sin historial político en este corrupto sistema, con capacidad de decisión, con la libertad que da el saber que no necesitan de la política para vivir, con la firme voluntad de llevar adelante las reformas imprescindibles para limpiar nuestra casa puede devolver la cordura y la ética a la política española. Sólo un gobierno así podrá con el desafío.

Dicen que tiene que ser un gobierno de Kamikaces. Sea. En cuatro años se puede mostrar el camino y algunos resultados, con honestidad y con firmeza. En ocho años España volverá a sonreír. AVANTE DOS TERCIOS está dispuesto a poner la sonrisa en la boca de todos los españoles y por extensión en toda Iberoamérica.

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