Actualidad de Avante 2/3

¿Qué significa para nosotros la “meritocracia” en la función pública?

Meritocracia
La meritocracia garantiza que el acceso a la función pública dependa del mérito, la capacidad y la experiencia, no del favoritismo político. Avante Dos Tercios propone reforzar la profesionalización de la Administración para combatir el clientelismo, el nepotismo y el enchufismo, situando el interés general por encima de los intereses partidistas.

Propuesta de Avante contra el “enchufismo” político

¿Qué es la meritocracia?

Según el Diccionario de la Lengua Española el concepto de meritocracia identifica a un sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales. Se popularizó en el siglo XX como alternativa a los tradicionales sistemas aristocráticos, que reproducían un modelo elitista.

En un sentido más amplio, se refiere a un modelo social o institucional en el que las posiciones de jerarquía, responsabilidades o prestigio dentro de las administraciones públicas se estipulan según el mérito y capacidad individual. Es decir, el puesto se alcanza en función del esfuerzo, el talento y competencias demostradas en pruebas selectivas que son objetivas y transparentes.

La confianza de los ciudadanos depende del mérito

Es evidente que cuando los ciudadanos perciben que las oportunidades dependen fundamentalmente del mérito, aumenta la confianza en el sistema y se refuerza el contrato social. Por el contrario, cuando la gente descubre o siente que se hace hueco al nepotismo o cualquier modalidad de favoritismo, entonces se deteriora la creencia en el sistema y se erosiona la motivación particular, aumentando en paralelo la desafección política.

La meritocracia es el instrumento más adecuado para mitigar las desigualdades sociales, al diseñarse para premiar la dedicación y el talento personal, con independencia de la cuna. Un sistema de selección para la función pública basado en oposiciones, donde el temario es público y la plaza se logra por resultados. Eso que ahora se pretende subrepticiamente cambiar para que muchos entren por la puerta de atrás, reduciendo el temario o proscribiendo los ejercicios orales en los exámenes de selección. Por ejemplo, de jueces.

La politización de la alta dirección pública

Pero lo que ahora también tenemos es la politización de la alta dirección pública. Se trataría de la sustitución de los criterios basados en el mérito por los que se basan en el interés político. En la práctica, esto quiere decir que los nombramientos (y los ceses) tienen un componente muy elevado de discrecionalidad y no están asociados ni a la experiencia o trayectoria profesional previa ni al proyecto que desee desarrollar el aspirante a altos cargos en los Ministerios, por ejemplo Ministros, Secretarios de Estado etc. O en las Empresas públicas como presidentes de Correos, Enusa, Red Eléctrica, Paradores Nacionales, etc.

Sin embargo, la realidad en España es que cualquier cambio de gobierno (estatal, autonómico o local) lleva aparejada la rotación de cientos o miles de puestos de responsabilidad en el sector público (muchos de los cuales, requieren de un perfil técnico). Desgraciadamente, nuestra clase política se ha acostumbrado a manipular como “botín” para recompensar a personas de su confianza, muchas veces procedentes del partido y sin ninguna experiencia profesional relevante de gestión. En definitiva, para saldar las deudas de nuestro sistema clientelar. Y los ciudadanos así lo perciben.

Meritocracia frente al clientelismo y el nepotismo

La meritocracia es una exigencia democrática frente a la mediocridad y la única vacuna contra el clientelismo y el nepotismo. Esta situación contribuye a aumentar la desconfianza en el sistema y al auge de los movimientos populistas en la medida en que se fortalece el clientelismo y no existe en la práctica ningún tipo de rendición de cuentas. Nos parece indudable que estas deficiencias conducen irremediablemente a la pérdida de calidad de nuestro sistema democrático y de nuestro Estado de Derecho con negativas consecuencias sobre el conjunto de la sociedad y la economía.

La propuesta de Avante Dos Tercios

Para AVANTE DOS TERCIOS, los puestos de funcionarios en los Ministerios, del Ministro para abajo serán ocupados por los profesionales de la función pública de los diversos grupos de funcionarios. De tal modo que los Secretarios de Estado serán funcionarios del Grupo A 1 y, por supuesto el Subsecretario que lo es por ley. Incluso el Ministro podrá ser funcionario del grupo A 1 o, para este alto cargo y/o directivos de Empresas públicas, podrán ser elegidos sobresalientes profesionales.

Tanto unos como otros deberán ser seleccionados, con transparencia y concurrencia, de manera que sean los mejores disponibles en cada momento, con un profundo conocimiento y experiencia en el ámbito correspondiente, con reconocida capacidad de gestión, amplitud de miras e independencia para tomar las mejores decisiones al servicio de los intereses generales. Evitando incompatibilidades y las posibles presiones tanto desde el campo privado como del público.

El interés general por encima del amiguismo

En definitiva, que debería primar la meritocracia sobre la politización, la falta de profesionalidad y el amiguismo, con el objetivo de anteponer el interés público el clientelismo de los partidos.

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