El papel de la Corona en la estabilidad del Estado
España, nuestra nación, con más de 500 años de antigüedad ha tenido, como uno de los elementos comunes a lo largo de su historia, la presencia de la monarquía. Los Reyes Católicos pusieron fin a la Guerra de Granada en 1492 y unificaron los reinos de Castilla, Aragón y Navarra bajo una sola Corona. Durante los siglos XVI y XVII, la monarquía española alcanzó su máximo esplendor con la conquista de América y la expansión del Imperio español.
En el siglo XIX, España se convirtió en una monarquía constitucional, con la promulgación de la Constitución de 1812. Durante el siglo XX, España pasó por varias etapas difíciles como la Guerra Civil (1936-1939). A pesar de estos desafíos, la monarquía se mantuvo como una institución clave en la vida política y social de España.
Desde la restauración de la monarquía en 1975, tras la muerte de Francisco Franco, España ha disfrutado de una gran estabilidad institucional. La Constitución de 1978 estableció una monarquía parlamentaria, en la que el Rey es el Jefe del Estado y tiene ciertas funciones representativas y simbólicas.
El Rey Juan Carlos I fue uno de los principales artífices de la transición a la democracia en España. Durante su reinado, de 1975 a 2014, Juan Carlos I desempeñó un papel clave en la modernización y democratización del país. En junio de 2014, Juan Carlos I abdicó en favor de su hijo, Felipe VI.
La Corona española ha desempeñado y sigue desempeñando un papel fundamental en la estabilidad institucional de España. La Constitución de 1978 estableció un sistema en el que el Rey no tiene un papel político activo, pero sí un papel muy importante en la cohesión y el equilibrio en la vida política y social del país.
Felipe VI ha continuado la labor de su padre en la consolidación de la democracia y la defensa de los valores constitucionales. Durante su reinado, ha tenido que hacer frente a varios desafíos, como la crisis económica, el auge del independentismo catalán y la inestabilidad política en algunos momentos. A pesar de estos desafíos, el rey ha mantenido su papel como símbolo de la unidad y la estabilidad de España.
AVANTE DOS TERCIOS concede la máxima importancia a la institución monárquica que representa a la nación en el ámbito internacional, es el símbolo de la unidad del país y es clave para la estabilidad institucional y política de España. La Corona juega un papel fundamental como símbolo de unidad y cohesión en un país con una rica diversidad cultural y lingüística.
También el rey tiene la importante función de arbitrar y moderar las instituciones y los poderes del Estado. En este sentido, AVANTE DOS TERCIOS lleva en su programa político que el Rey tenga la prerrogativa de veto antes de sancionar una ley. Podrá solicitar dictamen previo no vinculante al Consejo de Estado y a la Sala de lo Constitucional del Tribunal Supremo.
Asimismo, AVANTE DOS TERCIOS estima necesario que, en la próxima reforma constitucional, el Rey sea el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de modo efectivo y no de carácter simbólico, representativo u honorífico, sin que haya interferencia en ese mando por parte del Gobierno, como se interpreta por algunos juristas en lo que previene el articulo 97 de nuestra Constitución actual.

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