Avante 23 Únete Al Cambio

Somos atrevidos

Antes del siglo XX, unas de las pocas últimas élites españolas que, callada y concienzudamente, trabajaron por el bien de las Españas y de la hacienda española, que en definitiva favorecía de alguna manera todos los españoles, fueron los ministros de Carlos II. Ese rey de la dinastía Habsburgo tan denostado por casi todos pero que, a pesar de sus problemas de salud y su debilidad física, supo rodearse de gente honrada, noble y eficiente. Personajes como Fernando de Valenzuela, Juan José de Austria, el Duque de Medinaceli, Manuel J. Álvarez de Toledo y otros que introdujeron importantes reformas y sanearon la Hacienda Real hasta tal punto que, al final del reinado de Carlos II, tenía superávit.

Las penas nos llegaron a los españoles cuando al final de sus días Carlos II cambia su decisión sobre la cuestión de su sucesión. Inicialmente estaba previsto que sería sucedido por José Fernando de Baviera sin que la sucesión supusiera ninguna merma para el imperio español. Este príncipe, sobrino nieto del rey,  murió en extrañas circunstancias ¡oh casualidad! Por lo que posteriormente, en el Tratado de Reparto, cuyo nombre ya indica el nivel de carroñería que se daba en las casas reales europeas, se acepta de mala gana que la sucesión recayera en el archiduque Carlos de Austria. Carlos II acepta la designación de Carlos de Habsburgo, su candidato preferido y deja claro que no admite la pretendida disgregación del imperio español en Europa, que tanto perseguía Luis XIV Francia.

Mientras tanto el embajador francés, el siniestro e inteligente Harcourt, maniobra entre la nobleza española contraria a los eficaces válidos de Carlos II y estúpidamente deslumbrada por la propaganda de Luis XIV, y entre la influyente y frecuentemente desacertada élite del clero español. Como resultado logra crear un ambiente de odio hacia los “alemanes”, es decir hacia todo lo que tuviera algo que ver con los Habsburgo y las élites españolas que habían logrado sanear la Hacienda Real y mantener óptimamente un imperio sin atisbo de imperialismo. La guinda a sus pretensiones contra los “alemanes” la pone mediante el provocado Motín de los Gatos, con el que logra la sustitución del Conde de Oropesa (Manuel J. Álvarez de Toledo) y otros eficaces válidos del rey por una pléyade de personajes afrancesados. A la vez, Luis XIV maniobra por tierra y mar para impedir la llegada a España de Carlos de Habsburgo, que ya había sido formalmente designado por Carlos II como sucesor. El rey francés lo logra gracias a su potente armada y por el peligro que suponía para la integridad física del heredero su traslado por tierra atravesando Francia, porque aún se recordaba que el anterior heredero de la corona de España murió en extrañas circunstancias. Dado que el heredero no pisaba territorio español, Harcourt presionó Carlos II con cantos de sirena, que luego devinieron en falsedades, para que designara sucesor a Felipe de Anjou, nieto del innoble absolutista Luis XIV. En el mismo sentido actuaron la nueva élite afrancesada de la nobleza española e incluso el Papa Inocencio XII. Las presiones hicieron mella en un debilitado y casi moribundo monarca que, finalmente, firmó el testamento por el que designaba sucesor a Felipe de Anjou. El 1 de noviembre de 1700 muere el Rey de España y poco después el nuevo rey fue proclamado, en Versalles y por su abuelo el Rey de Francia , como Felipe V. A partir de ahí empieza el control político de España por Luis XIV, mediante su nieto y colaboradores especialmente enviados por el monarca francés. Pero sobre todo comienza la descarada la utilización de hacienda española, saneada por los austracistas, para apoyar las aventuras guerreras de Luis XIV. Comienza la penosa supremacía de las élites afrancesadas, pesada losa que alcanza hasta nuestros días.

262 1
CARLOS II
262 2
FELIPE DE ANJOU (FELIPE V)
262 3
CARLOS DE HABSBURGO

Por no alargar este prólogo histórico, me voy a situar en 1808, hace 216 años ya. En una situación de crisis sin parangón desde hacía más de 300 años, provocada por la ineptitud de la élite de aquella nobleza que tomó partido, poco antes de la muerte de Carlos II, por las maneras francesas de proceder en casi todo, deslumbrados por la opulencia de una falsa grandeza, soportada por una ruinosa hacienda que no dejaba de vampirizar a la sociedad francesa y a la española entre otras. Aquellas élites, se afanaron en practicar el vasallaje más innoble, hasta tal punto que un día España se encontró con un ejército que de invitado pasó a invasor de la noche a la mañana. Ninguno de ellos lo predijo, ningún ministro de Carlos IV había previsto una contingencia como aquella (¿quizás Godoy?), ninguno de ellos se había preocupado por tener un ejército a la altura de la nación que gobernaban (¿Cómo ahora?), con las capacidades para poder responder a las amenazas ciertas que abundaban en Europa. Ninguno de ellos quiso, ni supo, parar la sangría económica que supuso la intervención de Francia, desde Luis XIV, en el comercio con la España del otro lado del Atlántico. Todos eran muy felices en su burbuja de lujos, corrupción y vacío moral. Aquella fue una crisis muy profunda, de consecuencias nefastas para toda España, pero se salió de ella única y exclusivamente por la respuesta unida, valiente, sacrificada y constante del pueblo español y de unos cuantos líderes civiles y militares que supieron responder y estar a la altura del pueblo. Pero en 1814, seis años después, una vez liberados del invasor francés, se cometió el peor de los errores que se pudieron cometer, el espejismo de las Cortes de Cádiz se quedó en eso, un espejismo, una ilusión manipulada y frustrada. A final las riendas de la Nación volvieron a las ávidas manos de las mismas élites que no solo no supieron resolver aquella crisis, tampoco habían querido, o sabido, adoptar con tiempo las medidas adecuadas para disponer de capacidades de disuasión y respuesta suficientes. Pero ahora, 217 años después del levantamiento popular de 1808, parece que la soporífera TV y los medios de aborregamiento social están logrando que el pueblo español permanezca impasible.

262 4
LAS CORTES DE CÁDIZ

Un pueblo que, ante unos tiempos confusos, plagados de mentiras y corrupción, ante una élite política moralmente vacua que no sabe más que exprimirle a base de impuestos poco justificados y con una renta per cápita relativa cada vez más baja, se levanta cada mañana, a pesar de todo, para sacar adelante a los suyos, dando ejemplo de una constancia y laboriosidad que no se ve en los que se arrogan su representación. Un ejemplo que incluso están dando esos abuelos que no pueden descansar tranquilos porque, de una u otra forma, tienen que echar una mano a sus hijos y nietos, a los que, debido a la mala praxis de nuestra querida élite política, ciegamente capitalista, se les ha condenado a vivir en una situación económica, laboral y social peor que la de sus padres y abuelos. También las empresas, sobre todo las PYMES, que son la mayor parte de nuestro tejido empresarial, que están sometidas a una continua falta de seguridad jurídica y a una presión fiscal prácticamente confiscatoria, están dando ejemplo de seriedad, compromiso y eficacia; se reinventan y adaptan permanentemente, buscando nuevos mercados interiores y exteriores. Tampoco puedo olvidar a la sociedad civil, a esas organizaciones y asociaciones que, altruistamente, ayudan a las personas en dificultades o con pocos recursos a poder llevar una vida mínimamente digna.

Una sociedad, en definitiva que está viva, o mejor dicho, que aún intenta seguir viva, a pesar de los esfuerzos en sentido contrario de esa élite política, fiel al globalismo mal entendido, que intenta reemplazarla a su gusto. Para mí es una incógnita quién triunfará en ese duelo que se está manteniendo; por un lado soy pesimista porque, a ese pueblo tan madrugador y laborioso, también lo veo dormido y adoctrinado en los centros de enseñanza, incluso en las universidades y por los medios de desinformación controlados por los poderes globalistas, lo veo pasivo. Aunque, por otro lado, veo algunas iniciativas contra lo políticamente pasivo e intentan remover conciencias e ilusiones, que pretenden resucitar en el pueblo sus ambiciones de progreso en libertad, de justicia y de verdadera democracia. Ahí está Avante 2/3 para intentar despertar a ese pueblo durmiente para ponerse a sus órdenes y cambiar la deriva de nuestra Nación.

LUIS BAILE ROY

PORTAVOZ POLÍTICO

Mostrar 3 comentarios

3 comentarios

  1. Rafael Marti Rafael Marti

    Un artículo valiente y necesario. Recuperar ejemplos históricos de liderazgo honesto y eficaz nos inspira a actuar con responsabilidad en el presente. Ser “atrevidos” hoy significa no conformarse con la política vacía, sino comprometerse con el servicio al bien común, con valores y con resultados. En Avante 2/3 apostamos por ese coraje cívico y esa visión de futuro. ¡Enhorabuena por este texto tan inspirador!

  2. Ramon Sanahuja Domingo Ramon Sanahuja Domingo

    Don LUIS! .Sí España , supo superar las crisis históricas de antaño, con las miserias políticas de los gobernantes de los dos siglos pasados, con continuas guerras, desde la de la invasión de Napoleón , continuando con las carlistas, con unas políticas de liberalismo salvaje y usurpador. Y luego perdiendo todo lo poco qué nos quedaba de un gran imperio; también seremos capaces de superar a todos estos indigentes morales, qué desde el Poder del Estado, pretenden convertirnos , en súbditos avasallados. Esto no va a ser así. El Pueblo de levantó en armas contra el francés, tanto en Madrid, como en Cataluña. Creo acertar qué , el espíritu catalán fue harto combativo, basta recordar lo que representó el Somatén.
    También hoy podemos levantarnos, contra la tiranía del psicópata de la MONCLOA, no con las armas, pero con el espíritu de combate, de aquel hombre qué esta metido en una trinchera y tiene que sobrevivir a toda costa. Lo único qué no se puede resolver, en este mundo, es la muerte física. Pero la muerte moral, la podemos superar, sí combatimos el pesimismo al que debemos enfrentarnos, con tanta ignominia, tanta maldad, tanta inmundicia moral en la sociedad y en la clase política. Y yo no soy ajeno a esta enfermedad.
    Hay que decirles a la cara, lo qué son y sacar todas pruebas para empapelarlos. Por suerte tenemos una Benemérita Institución llamada GUARDIA CIVIL. Hay que potenciar a la Sociedad Civil, desde el asociacionismo del barrio, hay que saludarlos con simpatía y vehemencia en los PLENOS y en la calle. No podemos acobardarnos, ni amedrentarnos. Por supuesto, todos tenemos miedo. Pero hasta cierto punto; no más .Debemos defendernos con un espíritu revolucionario de cambio, en el sentido de corregir errores y aplicando una fuerte inteligencia legal, para reelaborar una Constitución , qué corrija ampliamente los errores de la actual. Pero nos encontramos en medio de la tormenta y no vislumbramos en tiempo de la calma.
    La incógnita la despejaremos pronto. La Europa social, está cansada del modelo progre, de agendas, de grandes manipulaciones (vacunas e islam) . Y de un sin fin de historias. Se acercan cambios profundos, con lo cual, seria recomendable, consultar con expertos en sociología independientes. Pero el ambiente de la calle, da un cierto perfil de la situación.
    Y dicho todo esto,(por ahora), remataré este escrito, con una breve y profunda afirmación, en defensa de la grandeza de la Nación Española.
    La Historia de un gran país, sobre puede construirse sobre la grandeza de sus ciudadanos. Es decir, de su inteligencia intelectual, moral y espiritual. Afortunadamente España tiene ciudadanos con esta talla.
    Don LUIS, TENEMOS QUE BUSCARLOS Y ENCONTRARLOS.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *