En la famosa frase de Feijóo —”O Sánchez o yo”— se resume tristemente el estado actual de la democracia en España. Una democracia secuestrada por el bipartidismo, donde parece que los ciudadanos solo pueden elegir entre el PSOE o el PP. Una democracia sin opciones reales de cambio, sin espacio para la pluralidad ni para los proyectos alternativos.
Según este planteamiento, si no votas al PP, entonces estás votando por la continuidad de Pedro Sánchez. Y si votas al PP, Feijóo quiere hacerlo con mayoría absoluta para no depender de VOX. Eso sí, los de VOX son “fachas a los que hay que respetar”.
Una estrategia sin proyecto
La estrategia del PP está clara: absorber votos por todos los flancos. Para ello, saca a pasear a figuras como Cayetana Álvarez de Toledo o Isabel Díaz Ayuso, que actúan como gancho para el votante más inquieto, ese que duda entre VOX y el PP.
Mientras tanto, el partido manda señales a JxCAT, al PNV y sigue votando con el PSOE en Bruselas. Feijóo parece buscar la cuadratura del círculo: atraer a la derecha, pactar con el nacionalismo y sostener el sistema desde dentro.
¿Y las propuestas? ¿El gran proyecto para España? Nada más allá de la consigna “O Sánchez o yo”.
La foto del pasado
Como broche de oro, Feijóo se rodea de Aznar y Rajoy. Una imagen de “renovación” que podría haber salido de un mitin en 1996. La foto perfecta para ilusionar a los españoles con… más de lo mismo. Una élite que no ha rendido cuentas y que, al parecer, sigue siendo la única capaz de liderar el cambio.
Dicen que Sánchez está encantado. Porque esta escenografía le viene como anillo al dedo. Una vez aprobada la ley Bolaños, tendrá dos años de tranquilidad institucional. Al final, dirá a los españoles que solo hay dos opciones: o el “fascismo” de derechas o el “gobierno más progresista de la historia”.
¿Y si hubiera otra opción?
Pero no, señor Feijóo. No es cierto que solo haya dos opciones. España necesita un cambio real, profundo, urgente. Un cambio que no vendrá ni de usted ni de Sánchez, ni de sus respectivos apoyos a izquierda y derecha.
Ese cambio empieza por revisar, con valentía y sentido democrático, la Constitución de 1978. Algo que ni el PSOE ni el PP se atreven a plantear, porque saben que una revisión constitucional verdadera podría poner en riesgo sus privilegios.
Y sí, ese es el proyecto que propone Avante 2/3, y que muchos españoles empiezan ya a considerar como la única vía para recuperar la soberanía, la igualdad entre ciudadanos y una democracia real.
El precio del inmovilismo
Mientras ustedes piensan solo en su presente político, el país se desangra:
- Españoles desiguales ante la ley.
- El idioma español perseguido en varias comunidades.
- Un sistema electoral injusto.
- Separación de poderes inexistente.
- Poder judicial y Tribunal Constitucional completamente politizados.
- Un sistema ruinoso, innecesario y corrupto.
- Una nación en constante amenaza de ruptura.
Una llamada al despertar
No, señor Feijóo. Su propuesta no es cambio. Es una burla. Y lo peor de todo: demuestra un profundo desprecio por la inteligencia y la dignidad del pueblo español. No solo no le ofrecen alternativas, es que además se ríen de él.
Los españoles merecen más. Y lo saben.
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