Andrés Pascual Centeno
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Andrés Pascual Centeno
Miembro8 de marzo de 2026 a las 15:01 en respuesta a: ACLARANDO LAS COSAS, O NOGracias por la reflexión y por el esfuerzo de ampliar el comunicado. Creo que el texto aporta algo interesante al intentar situar el debate en un contexto más amplio, y también al recordar esa tradición jurídica que en buena parte nace en España con la Escuela de Salamanca y el derecho de gentes.
También comparto la idea de que, siendo todavía un proyecto político en construcción, nuestra prioridad debe estar sobre todo en España y en cómo afrontar los problemas internos del país. Pero al mismo tiempo es evidente que los cambios que se están produciendo en el escenario internacional terminan influyendo en el margen de actuación de los Estados, y por tanto también en el de España.
Por eso, más allá del caso concreto de Venezuela o de las decisiones de Estados Unidos, lo que quizá resulta más interesante es la pregunta final que planteas. Si realmente estamos entrando en un mundo más multipolar, donde las grandes potencias redefinen sus intereses y sus áreas de influencia, la cuestión es qué papel quiere jugar España en ese nuevo contexto.
Al final, la política internacional de un país suele reflejar la solidez de su propio proyecto nacional. Y quizá ese sea el debate que más nos puede interesar abrir: qué capacidades necesita España —económicas, institucionales y territoriales— para poder desenvolverse con más autonomía en ese escenario que parece estar formándose.
Retomo este hilo porque creo que la cuestión del eslogan electoral sigue siendo muy relevante y quizá merezca la pena volver a reflexionar sobre ella con algo más de perspectiva.
Las propuestas que se plantearon en su momento tienen elementos interesantes.
“Un proyecto para España” transmite una idea institucional de construcción y de mirada a largo plazo.
“España limpia: un nuevo comienzo” conecta bien con la necesidad de regeneración que muchos ciudadanos perciben.Quizá una forma útil de abordarlo sería pensar en dos niveles de mensaje.
Por un lado, un lema más institucional, que refleje el carácter de proyecto y la voluntad de reforma del país. Algo en la línea de:
“Reformar España para que vuelva a avanzar.”
Y, por otro, un lema más sencillo y directo, que pueda funcionar bien en campaña y que resuma en pocas palabras la idea de fondo del proyecto. Por ejemplo:
“Hacer que España funcione.”
Ambos enfoques no son excluyentes y podrían complementarse bien, transmitiendo al mismo tiempo proyecto, reforma y voluntad de mejorar el funcionamiento del país.
En cualquier caso, es solo una reflexión para seguir trabajando el tema.
Creo que merece la pena pensar estas cuestiones con tiempo porque, al final, el eslogan suele ser una de las primeras puertas de entrada al proyecto político.Si alguien tiene otras ideas o enfoques, sería interesante seguir dándole vueltas.
Andrés Pascual Centeno
Miembro8 de marzo de 2026 a las 13:53 en respuesta a: Nuevas energías: campos eólicos, solares, plantas de biogás, biometano….Coincido en parte con lo que se ha comentado sobre los parques eólicos y la convivencia que en muchos casos termina produciéndose con la fauna cuando el impacto territorial es limitado y las instalaciones están correctamente integradas en el entorno.
Probablemente el problema que estamos viendo en muchas zonas de España no esté tanto en la tecnología concreta —eólica, solar o biogás— como en la ausencia de una verdadera planificación territorial de las infraestructuras energéticas.
La actual transición energética está generando tensiones en diversas comarcas rurales porque en muchos casos se concentran allí instalaciones que responden a una demanda energética de carácter nacional. Este fenómeno puede provocar una percepción de desequilibrio territorial si no se gestiona adecuadamente.
En este contexto, quizá el debate debería orientarse hacia cómo diseñar un modelo energético que sea capaz de compatibilizar tres objetivos fundamentales: garantizar la seguridad de suministro, preservar el equilibrio territorial y rural, y asegurar al mismo tiempo una energía competitiva que permita sostener la actividad industrial del país.
En el caso concreto del biogás, podría ser especialmente razonable priorizar instalaciones vinculadas directamente a explotaciones ganaderas, cooperativas agrícolas o industrias agroalimentarias, donde se puedan aprovechar residuos orgánicos generados localmente. Este modelo permitiría reducir el transporte de residuos, mejorar la gestión de subproductos agrícolas y ganaderos y generar valor añadido en el propio territorio.
En relación con la energía fotovoltaica, también podría valorarse una implantación prioritaria en suelos degradados o de bajo valor productivo, como antiguas canteras, vertederos sellados, espacios industriales en desuso o terrenos improductivos, evitando en la medida de lo posible la ocupación de suelo agrícola de alta calidad.
Asimismo, parece razonable evitar concentraciones excesivas de instalaciones en determinadas comarcas, ya que muchos de los conflictos territoriales que están surgiendo responden precisamente a la acumulación de múltiples proyectos en un mismo entorno sin una planificación global previa.