Inicio Foros Foro de Debate Nacional LA FIESTA NACIONAL

  • LA FIESTA NACIONAL

    Publicado por Luis Baile Roy encendido 10 de febrero de 2025 a las 21:20

    Hoy en la video conferencia de la Junta Directiva con los Coordinadores Provinciales se ha suscitado el tema de la Fiesta Nacional. Todos en general estaban a favor de esta tradición, pero ha habido matices de los que ya hablaré más adelante. Ahora solo me interesa saber la opinión y postura de nuestros afiliados.

    Ir dando vuestras opiniones

    Gracias

    Luis Baile Roy respondido hace 1 año, 3 meses 4 Miembros · 4 Respuestas
  • 4 Respuestas
  • JOSE MARIA SORIANO ROMERO

    JOSE MARIA SORIANO ROMERO

    Miembro
    11 de febrero de 2025 a las 07:40

    Desde mi perspectiva, la celebración de la Fiesta Nacional el 12 de octubre tiene un doble significado para España: simboliza tanto la unidad y diversidad cultural del país como el encuentro entre dos mundos a raíz del descubrimiento de América.

    La diversidad cultural de España se manifiesta en su rica variedad de lenguas, tradiciones, festividades y costumbres que coexisten en armonía. Esta diversidad une a todas las regiones, cada una con su identidad única, formando la nación española. Celebrar esta pluralidad refuerza la idea de una España unida pero diversa, donde las diferencias culturales se respetan y valoran como parte esencial de nuestro patrimonio común.

    El descubrimiento de América en 1492 marcó el inicio de un intercambio sin precedentes entre Europa y el Nuevo Mundo. Este encuentro produjo una transformación profunda en la historia universal, que, aunque con aspectos positivos y negativos, cambió para siempre las relaciones entre continentes y culturas.

    La celebración del 12 de octubre es relevante para los españoles por varias razones:

    1. Conmemoración
      histórica: Recuerda el impacto cultural, lingüístico y social de España en
      el mundo.
    2. Unidad
      en la diversidad: Simboliza la integración de los diferentes reinos
      históricos que conformaron España, destacando su pluralidad cultural y
      política.
    3. Proyección
      internacional: Subraya la conexión histórica y cultural entre España y los
      países hispanoamericanos, fortaleciendo los lazos con el mundo
      hispanohablante.
    4. Identidad
      nacional: Es un día para reflexionar sobre la identidad española,
      recordando logros históricos y valores compartidos.
    5. Tradición
      y solemnidad: Incluye actos como el desfile militar, que simboliza la
      defensa de la nación y rinde homenaje a quienes dieron su vida por España.

    En resumen, el 12 de octubre no solo celebra hechos históricos, sino que también fomenta la reflexión sobre lo que significa ser parte de una nación diversa con notable influencia internacional.

  • Noel David Torres Taño

    Noel David Torres Taño

    Miembro
    13 de febrero de 2025 a las 17:14

    Al hablar de «la fiesta nacional» y llamarla «tradición» me entra la duda de si se refiere a los toros o, como entendió el Sr. Soriano, a la fiesta del 12 de Octubre.

    En el caso de que se refiera al 12 de octubre, no es la fiesta nacional. Es la fiesta de la Hispanidad entera. La fiesta nacional es la Inmaculada Concepción, junto con Santiago Apóstol y el 6 de diciembre.

    En cuanto a los toros, disfruto de un buen espectáculo como el que más, pero igual que las sociedades evolucionan lo hacen sus espectáculos y sus artes. Ya no vemos gladiadores ni combates de fieras, ¿verdad?

    Estoy de todo punto en contra de los modelos prohibicionistas y abolicionistas de los que se dicen «progres». Una buena parte de la Historia del Arte de nuestro país no se entiende sin la fiesta de los toros, desde la música, pasando por la pintura, hasta la arquitectura. Sin embargo, eso no significa que el toreo deba mantenerse a todo coste. La sociedad decidirá si mantenerlo o no, «votando con el bolsillo». Donde las plazas se continúen llenando, el toreo continuará, y donde no, decaerá y desaparecerá. Hasta que finalmente cese por completo.

    Por esta misma razón estoy en contra también del intervencionismo en forma de ayudas al toreo, a las ganaderías o a cualquier otra parte de la tauromaquia. Donde único se debería invertir dinero es en la parte cultural (lo que hay que mantener es el recuerdo de lo que España es, nuestros museos y el significado de lo que allí se expone, así como el mantenimiento de las propias plazas en tanto que edificios singulares) y en la parte biológica (si la raza del toro de lidia realmente corre riesgo hay que apoyarla como endemismo en peligro, independientemente de que deje de ser útil como animal de feria).

    El otro único punto de intervención del Estado debe ser, y aquí a rajatabla, la gestión de la seguridad y limpieza del espectáculo. No se pueden permitir toros en mal estado, cuernos afeitados, torturas a los animales, banderillas exageradas, corridas o capeas ilegales, et cetera.

  • MANUEL MARTINEZ RUBIO

    MANUEL MARTINEZ RUBIO

    Miembro
    17 de febrero de 2025 a las 20:22

    Buenas tardes¡

    Sobre la celebración de la Fiesta Nacional y de la Hispanidad creo que deben cuidarse y mantenerse, igual que el día de la constitución. Además creo que nuestra sociedad lo expresa muy claramente cada año.

    Sobre los toros estoy de acuerdo en que se debe respetar. Establecer una normativa de seguridad, salubridad, acceso y demás es evidentemente necesario, pero sin subvenciones ni mas historias. Si la evolución de los gustos de la sociedad dejan de hacerlo rentable pues a extinguir, pero mientras tanto, que lo disfrute quien considere (en mi caso no lo entiendo y no lo disfruto).

    Sus variantes, como encierros, sanfermines y demás fiestas de jugarse el tipo, pues fedérense o asegúrense los participantes a su coste (o del organizador siempre que no suponga cargo a presupuesto público), contra la previsible calamidad de una cogida, espanzurramiento o cualquier otro siniestro relacionado con tal actividad y si no, pues aténganse a la factura si procede por la intervención de los servicios públicos en rescate de su integridad y salud (o entierro si la cosa es fatal).

    Exactamente igual el montañero que anda fuera de rutas y senderos, el esquiador que se sale de pista o el buceador que se mete donde no debe y como no debe. En fin, que toda actividad que entrañe riesgos innecesarios, injustificados y voluntariamente asumidos, no cargue factura a lo público, y que su practicante proceda obligatoriamente a asegurar sus voluntarios (innecesarios e injustificados) riesgos , ya sea en federaciones o aseguradoras que admitan tal supuesto. Todo ello en pro de la «selección natural» que afecta a los seres vivos.

    Esto, entiéndase, que si estamos dentro de zonas de seguridad, senderos debidamente indicados y tal y tal, ya si será responsabilidad de lo público, pero se deberá evaluar la posible mala evaluación de riesgos, y si fuera este el caso, pues repercutir el gasto y consecuencias a quién proceda.

     

    Por supuesto subvenciones….no. Lo que rente a funcionar, y lo que no a los museos o a los libros de historia y etnografía. No sea que tengamos que subvencionar algún videoclub, que anda que no fueron importantes¡

    Cuando veo en un film….»cultura europea»….»o española»….»o Ministerio de Cultura del Reino de España» y tal, y resulta que la película es,,,por decir una… torrente…..pues me arde el IRPF….el IGIC, el ibi, sus otros treintaypico hermanos y hasta la ORA.

    El arte y la cultura, cuando realmente lo son, con un pueblo con posibilidad real de disfrutar de un bienestar razonable, sobreviven solos. Ese bienestar se consigue con leyes buenas y legisladores decentes e inteligentes que velen por invertir en la formación a los ciudadanos, y no en el entretenimiento y el espectáculo.

    En fin, se puede escribir tanto….

     

     

    • JOSE MARIA SORIANO ROMERO

      JOSE MARIA SORIANO ROMERO

      Miembro
      17 de febrero de 2025 a las 20:46

      Estoy completamente de acuerdo con tu planteamiento. Es fundamental respetar los gustos y tradiciones de cada quien, pero también es lógico que actividades como los toros, encierros o deportes de riesgo no deban suponer una carga para el presupuesto público. Coincido en que quienes decidan participar en estas actividades deberían asumir los costos asociados, ya sea a través de seguros o federaciones, y que las subvenciones no son justificables en este contexto.

      Además, me parece muy sensato lo que mencionas sobre la responsabilidad en caso de riesgos innecesarios. Es justo que las intervenciones públicas se limiten a situaciones dentro de zonas seguras o debidamente señalizadas, y que en otros casos se evalúe la posible negligencia. La idea de dejar que la rentabilidad y los gustos sociales determinen el futuro de estas prácticas también me parece razonable; si no son sostenibles por sí mismas, su lugar debería ser el ámbito histórico o cultural.

      Por último, comparto tu opinión sobre el arte y la cultura: cuando son genuinos y tienen valor, pueden sostenerse sin necesidad de subvenciones desmedidas. Invertir en la formación y bienestar de los ciudadanos es una prioridad mucho más relevante.

Inicia sesión para responder.