EUTANASIA SI O NO?
“En España, la eutanasia está regulada por la Ley Orgánica 3/2021. No alcanza con desear morir: hay requisitos, solicitudes formales, deliberación clínica, evaluación independiente y revisión por una comisión de garantía. La ley contempla tanto enfermedad grave e incurable como padecimiento grave, crónico e imposibilitante. Por eso reducir casos como el de Noelia a un slogan o a una lectura moral simplista es desinformar.”
<strong jsaction=»» jscontroller=»zYmgkd» data-sfc-root=»c» jsuid=»BSyh9d_q» data-sfc-cb=»» data-processed=»true»>Principales problemáticas y controversias:
<ul jsaction=»» jscontroller=»mPWODf» data-sfc-root=»c» jsuid=»BSyh9d_u» data-sfc-cb=»» data-processed=»true»>
- <strong jsaction=»» jscontroller=»zYmgkd» data-sfc-root=»c» jsuid=»BSyh9d_x» data-sfc-cb=»» data-processed=»true»>Demoras en el proceso: Aunque la ley marca un plazo, el tiempo medio total desde la solicitud hasta la prestación es elevado, provocando que 308 personas fallecieran en 2024 antes de que se resolviera su solicitud.
- <strong jsaction=»» jscontroller=»zYmgkd» data-sfc-root=»c» jsuid=»BSyh9d_10″ data-sfc-cb=»» data-processed=»true»>Controversia en casos jóvenes y psiquiátricos: Casos como el de una joven de 25 años han reabierto el debate sobre la idoneidad de la eutanasia en personas muy jóvenes o con trastornos mentales, cuestionando si actúan con plena libertad.
- <strong jsaction=»» jscontroller=»zYmgkd» data-sfc-root=»c» jsuid=»BSyh9d_13″ data-sfc-cb=»» data-processed=»true»>Acceso en la sanidad privada: Solo el 3% de las eutanasias se realizan en la sanidad privada, derivando la mayoría a la pública, a pesar de ser un servicio cubierto por el sistema saniLa ley fue aprobada por el Congreso el 18 de marzo de 2021, convirtiendo a España en uno de los primeros países del mundo en legalizarlatario.
- <strong jsaction=»» jscontroller=»zYmgkd» data-sfc-root=»c» jsuid=»BSyh9d_16″ data-sfc-cb=»» data-processed=»true»>Desigualdad regional: Existen variaciones en la aplicación y tiempos de respuesta según la comunidad autónoma y la Comisión de Garantía y Evaluación correspondiente.
- <strong jsaction=»» jscontroller=»zYmgkd» data-sfc-root=»c» jsuid=»BSyh9d_19″ data-sfc-cb=»» data-processed=»true»>Conflictos de objeción de conciencia: Persiste el debate sobre la objeción de conciencia de los médicos y cómo garantizar el servicio sin vulnerar sus convicciones.
- <strong jsaction=»» jscontroller=»zYmgkd» data-sfc-root=»c» jsuid=»BSyh9d_1c» data-sfc-cb=»» data-processed=»true»>Enfermedades neurodegenerativas: La mayoría de los solicitantes sufren enfermedades neurodegenerativas, lo que hace crucial la rapidez del proceso, que a menudo se vuelve un obstáculo.
- La ley fue aprobada por el Congreso el 18 de marzo de 2021, convirtiendo a España en uno de los primeros países del mundo en legalizarla.
Personas «en plena capacidad de obrar y decidir»
Según el proyecto, podrá solicitar la eutanasia cualquier persona mayor de edad y «en plena capacidad de obrar y decidir», siempre que lo haga de forma autónoma, consciente e informada. Debe tener la nacionalidad española, residencia legal en España o certificado de empadronamiento que acredite un tiempo de permanencia en territorio español superior a doce meses.
Con el fin de que sea una decisión meditada, la persona recibirá la información sobre su proceso médico, las alternativas posibles y el acceso a cuidados paliativos
mundo El pacto PSOE-PODEMOS lleva en el acuerdo aprobar esta legislatura una ley de eutanasia. Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Canadá y Australia son países en los que la eutanasia está legalizada, pero uno de los miedos es que se aplique la eutanasia sin control.
Enfermedad grave y sufrimiento intolerable
Podrán optar a esta prestación de ayuda para morir las personas sometidas a un sufrimiento físico o psíquico que consideren intolerable por padecer una enfermedad grave e incurable con un pronóstico de vida limitado o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante, sin posibilidad de curación o mejoría apreciable.
Si el paciente no se encuentra en el pleno uso de sus facultades ni pueda prestar su conformidad libre, voluntaria y consciente, debe haber suscrito con anterioridad un documento de instrucciones, testamento vital, voluntades anticipadas o documentos equivalentes legalmente reconocidos –
Dos solicitudes con al menos 15 días de separación entre ellas
Como regla general, el paciente deberá formular dos solicitudes de manera voluntaria y por escrito, dejando una separación de al menos 15 días entre ambas, si bien el médico puede acortar este plazo si cree que existe un riesgo «inminente» de «pérdida de la capacidad» del enfermo para otorgar el consentimiento informado.
De la muerte en la clandestinidad a las ganas de vivir: argumentos a favor y en contra de la eutanasia
Una vez recibida la primera solicitud, el médico responsable, en el plazo máximo de dos días, realizará con el paciente un proceso deliberativo sobre su diagnóstico, posibilidades terapéuticas y resultados esperables, así como sobre posibles cuidados paliativos, hecho que se repetirá tras la segunda solicitud.
Después de ese proceso, se volverá a preguntar a la persona si desea desistir o continuar con su solicitud. El médico responsable deberá consultar entonces el caso con un médico consultor, que tendrá un plazo de diez días para corroborar el cumplimiento de las condiciones.
La decisión podrá ser revocada en cualquier momento del proceso
La petición de la eutanasia deberá firmarse y ser fechada por la propia persona o, en caso de no poder firmar, por otra persona mayor de edad con el consentimiento del enfermo en presencia de un profesional sanitario que lo rubricará.
El escrito se añadirá a la historia clínica y el solicitante podrá revocar su decisión en cualquier momento del proceso o pedir el aplazamiento de la eutanasia.
La ley también articula la posibilidad de solicitar la ayuda a través del documento de instrucciones previas o equivalente ya existente en el ordenamiento jurídico español.
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Una comisión de garantías y evaluación supervisará el proceso
Una comisión de garantías y evaluación, formada por médicos y juristas, se encargará en cada comunidad autónoma de vigilar de forma previa que se cumplen todos los requisitos y recibirá toda la información tras realizarse la eutanasia.
Antes de realizar la eutanasia, el «médico responsable» tiene tres días para poner el caso en conocimiento del presidente de la Comisión de Garantía y Evaluación de su comunidad autónoma.
Este designará, en el plazo máximo de dos días, a dos miembros de la misma, un profesional médico y un jurista, para que verifiquen si se cumplen los requisitos previstos en la ley. Estos dos profesionales contarán con siete días para emitir el informe que se trasladará al presidente y este, a su vez, lo pondrá en conocimiento del médico responsable.
Concretamente, este último profesional valora la capacidad de comprensión, apreciación, razonamiento y expresión de una elección por parte del paciente. Si el resultado no es concluyente, el facultativo podrá recurrir a herramientas de apoyo o consultar a un experto.
Tras ese paso, la ley establece que un «médico consultor» deberá corrobora el caso, emitiendo un informe favorable o desfavorable que se incluirá la historia clínica del paciente.
Las resoluciones de la Comisión que informen desfavorablemente podrán ser recurridas ante la jurisdicción contencioso-administrativa.
La persona estará asistida “hasta el momento de su muerte”
El proyecto de ley también establece que, una vez recabada la resolución positiva por parte de la Comisión de Evaluación y Control competente, la realización de la prestación de ayuda para morir «debe hacerse con el máximo cuidado y profesionalidad por parte de los profesionales sanitarios».
Si el paciente se encuentre consciente, este deberá comunicar al médico la modalidad en la que quiere recibir la prestación de ayuda para morir. En caso de que decida hacerlo en el hospital, la persona estará asistida por los profesionales sanitarios «hasta el momento de su muerte».
Cuando las personas que elijan ser ayudadas a morir en su domicilio, «el médico o médica responsable, así como el resto de profesionales sanitarios, tras prescribir la sustancia que el propio paciente se auto administrará, mantendrá la debida tarea de observación y apoyo a este hasta el momento de su fallecimiento».
Por otro lado, los profesionales sanitarios tendrán derecho a la objeción de conciencia, si lo consideran oportuno.
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Trámites posteriores: dos documentos
Una vez realizada la eutanasia, el médico responsable tiene cinco días para remitir a la Comisión de Garantía y Evaluación dos documentos.
El primero recopilará los datos del paciente, del médico responsables y del consultor, el documento de instrucciones previas si lo hubiera y la identificación de la persona que presentó la solicitud en nombre del paciente en situación de incapacidad.
En el segundo documento se detallará el proceso, con el tiempo transcurrido desde la petición de eutanasia hasta la muerte, descripción de la patología y del sufrimiento, razones por las cuales se consideraba que no tenía perspectivas de mejoría, información sobre la voluntariedad y la reflexión realizada y garantías de que no hubo presiones externas.
Una prestación de ayuda incluida en el Sistema Nacional de Salud
La prestación de ayuda para morir estará incluida en la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud y contará con financiación pública. Además, podrá solicitarse tanto para ser recibida en centros privados o en el domicilio del paciente.
El propósito de la ley es, según el texto, introducir en el ordenamiento jurídico «un nuevo derecho individual» como la eutanasia, entendiendo esta como la actuación que «produce la muerte de forma directa e intencionada mediante una relación causa-efecto única e inmediata, a petición informada, expresa y reiterada en el tiempo» por la persona que cumpla los requisitos recogidos en la ley.
El Ministerio de Sanidad ha abierto un apartado en su página web con información para los ciudadanos y los profesionales médicos y enlaces a las páginas específicas de varias comunidades autónomas.<strong style=»background-color: var(–bb-content-background-color); font-family: inherit; font-size: inherit; color: var(–bb-body-text-color);»> He planteado un tema que siempre divide las opiniones, sobre todo en los sectores más conservadores. Mientras que en España un 80 % de los ciudadanos apoya la legalización de la eutanasia, los obispos avisan de que hay que tener cuidado porque para ellos son «suicidios asistidos». Además, el Papa dice que no se puede abandonar a nadie, aunque tenga un «mal incurable». Pero <strong style=»background-color: var(–bb-content-background-color); font-family: inherit; font-size: inherit; color: var(–bb-body-text-color);»>¿qué haríamos nosotros si nos vemos en una situación irreversible
<b style=»background-color: var(–bb-content-background-color); font-family: inherit; font-size: inherit; color: var(–bb-body-text-color);»>La eutanasia en el Mundo
Las garantías en los países donde es legal son muy rígidas:
En Bélgica, por ejemplo, debe ser solicitada por una persona mayor de edad o menor emancipado, capaz, con pronóstico de enfermedad irreversible, que padezca un sufrimiento físico o psíquico constante e insoportable o una enfermedad grave incurable. El médico además debe dejar pasar un mes entre la petición y la realización de la eutanasia. Los médicos tienen, entre otras, la obligación de consultar a otro especialista en la patología correspondiente, quien a su vez realizará un informe.
En Suiza se permite el suicidio asistido por un vacío legal. Sin necesidad de una ley específica, el Tribunal Federal suizo afirmó en noviembre de 2006 que el suicidio asistido era legal y se derivaba del derecho a decidir de las personas, independientemente de su estado de salud. Para llevarlo a la práctica, el paciente debe ingerir una dosis letal de barbitúricos recetados por un médico o aplicarse una inyección intravenosa por si mismo. El requisito ineludible del auxilio al suicidio en Suiza es que detrás de la actuación de quien ayuda no haya ninguna motivación egoísta ni de tipo personal o económico.
En la asistencia al suicidio pueden intervenir personas ajenas a la profesión médica. Suele quedar en manos de organizaciones no gubernamentales.
Australia: en Victoria entró en vigor en 2019 y está restringida a pacientes con enfermedades terminales en pleno ejercicio de sus facultades mentales y con una esperanza de vida de menos de seis meses. Hay lo dejo, dificil decisión, cada cual que obre en conciencia. Por España y los españoles.
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