COMUNICADO OFICIAL — AVANTE 2/3
Desde Avante 2/3 afirmamos con claridad: sí, hubo abusos durante la presencia española en América. Como en cualquier proceso histórico de gran escala, existieron excesos, errores y episodios que hoy, con la perspectiva del tiempo, deben ser reconocidos.
Pero negar el contexto, exagerar esos abusos o convertirlos en la esencia de toda una época es falsear la historia.
Los abusos no fueron la norma ni el sistema.
Frente a ellos, España desarrolló un modelo único en su tiempo: una integración cultural, jurídica y social que no tuvo equivalente en otros imperios. Se construyeron universidades, hospitales, escuelas, ciudades y estructuras de gobierno que sentaron las bases de las actuales naciones iberoamericanas. Se legisló para proteger a los indígenas y se impulsó un mestizaje que dio lugar a una civilización nueva y compartida.
Además, conviene recordar una realidad que muchos omiten: la conquista no fue solo una acción externa, sino también el resultado de alianzas internas. Pueblos como los tlaxcaltecas, totonacas, texcocanos, chalcas, xochimilcas, tepanecas de Azcapotzalco o los habitantes de Mixquic se unieron a los españoles para liberarse de la dominación del Imperio azteca, cuya hegemonía se sostenía mediante tributos forzosos, violencia estructural y sacrificios humanos.
La historia, por tanto, no puede leerse en blanco y negro.
Debe ponerse en una balanza.
En un lado, los abusos que existieron.
En el otro, una obra civilizadora que transformó un continente y dio lugar a una de las comunidades culturales más importantes del mundo.
Y en esa balanza, el resultado es evidente.
A comienzos del siglo XIX, ciudades como Lima o México eran centros de conocimiento, cultura y desarrollo comparables y, en muchos aspectos superiores, a capitales europeas como Londres o París. Existían universidades, imprentas, redes administrativas y vida urbana consolidada.
Mientras tanto, al norte del Río Grande, la realidad era muy distinta.
Allí dominaban las grandes llanuras, los búfalos y los pueblos indígenas como apaches, comanches, sioux o cheyennes.
Y cabe hacerse una pregunta incómoda pero necesaria:
¿Qué fue de ellos?
¿Dónde están ahora?
¿Hubo abusos?
La diferencia entre modelos de colonización no puede ignorarse.
Mientras el modelo hispánico tendió a la integración, al mestizaje y a la creación de una sociedad compartida, otros modelos optaron por la expulsión, el aislamiento o la desaparición de las poblaciones originarias.
Esa es una realidad histórica que no puede ocultarse bajo discursos simplistas ni relatos interesados.
Desde Avante 2/3 defendemos una visión equilibrada, rigurosa y sin complejos de nuestra historia. Una historia con luces y sombras, sí, pero también con logros extraordinarios que merecen ser reconocidos.
Y, sobre todo, defendemos mirar hacia adelante.
Reivindicamos la necesidad de fortalecer los lazos entre los pueblos iberoamericanos, impulsando una mayor cooperación económica, política y cultural que permita a esta comunidad ocupar el lugar que le corresponde en el mundo.
Sin complejos.
Sin falsificaciones.
Con memoria completa.
Avante 2/3

Respuestas
Creo que nuestra Historia es una asignatura pendiente. Un bien de todos los hispanos que hay que promover.
Claudia Sheinbaum Pardo es la actual Presidenta de México, siguiendo la estela del El anterior presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se dedica a predicar sobre la violencia ejercida por los conquistadores españoles.
Lo primero que hay que contestare es que si alguien ejerció alguna violencia fueron precisamente sus antepasados, porque mis abuelos se quedaron en la península. Cabe añadir que no se le ve cara de indígena.
Lo hace para cubrir sus propias vergüenzas, la actual y muy real violencia en la que viven los mejicanos gracias al narcotráfico. A lo que Bukele le dijo a Sheinbaum: «Si un Estado no vence a la criminalidad, es porque es cómplice».
Aplíquese el cuento.
Saludos
¡Avante!